
El público argentino es el mejor del mundo. Con justa razón o no, nos lo creímos. Tantos años de escuchar a artistas sinceros, músicos tribuneros, periodistas patrioteros, al Bebe Cotempomi, y demás integrantes de la fauna rockera consiguieron grabar a fuego esa sentencia. Nos convencimos, nos convencieron, y sumamos tal afirmación a la gran lista de logros nacionales.
Pero ¿es esto cierto? De buenas a primeras debo decir que no tengo experiencia en recitales más allá de nuestras fronteras, por lo que mi aporte podría ser juzgado de parcial y escaso. Si tengo visto una gran cantidad de recitales en video filmados en diferentes lugares del mundo, pero entiendo que esto no sirve de parámetro para la comparación.
Puedo suponer que todo comenzó a principios de la década del noventa, cuando la

s visitas internacionales comenzaron a llegar con mayor frecuencia. Cuenta la leyenda, con todo lo incomprobable que estas tienen, que The Ramones se sentían mejor acá que en su propia casa. Y que Keith Richard convenció al resto de las majestades satánicas de bajar a estas tierras, después de su primera visita en 1991 con The Expensive Winos, la banda que lo acompañaba en su carrera solista.
La efusividad de la audiencia argentina ejerce un extraño influjo en el artista, que se rinde ante la energía que le llega desde el otro lado del escenario. La mayoría rescata esa conexión como algo único, que no se da en otras partes del globo.
También tenemos casos, son los menos, en los que el artista podría pararse en la vereda de enfrente y sostener todo lo contrario. De esto podrían dar testimonio las Calamity Jane, que sufrieron la hostilidad de una audiencia ansiosa por ver a Nirvana. Actitud esta, que valió el enojo de Kurt Cobain y su negativa a tocar el himno “Smell like teen spirit”. Más cerca en el tiempo, la cantante estadounidense Meredith Brooks le toco sentir la impaciencia de la patria stone mientras teloneaba a Jagger y compañía. No pudo terminar su show…
Como para confirmar la teoría, la edición de gran cantidad de CDs y DVDs con registros de recitales realizados aquí, parece funcionar como el elemento que ratifica la especie. Además de ser un mimo para el espectador. Y un latigazo para las billeteras.
La lista es larga. Por nombrar algunos, Megadeth cumplió con su eterna promesa de plasmar su idilio con el público argentino con “That one night”, donde Dave Mustaine inmortalizo la frase "son grosos, sepanlo" que da título a este posteo. U2 filmo parte de su película “U2 3D” en la cancha de River. En el mismo lugar Madonna registro el Sticky & Sweet Tour. Y la última figurita del álbum la puso AC/DC con “Live in River Plate”.
En fin, no voy a extenderme más. Es un tema que da para largo, que se presta para el debate, el intercambio de ideas. A continuación, cinco ejemplos bien diversos, más un bonus track, de shows internacionales en la Argentina. Para que disfruten, reflexionen, brinden sus opiniones.
Megadeth – A tout le monde
Del DVD That one night (2007)
En vivo en el Estadio Obras - octubre de 2005
Guns & Roses – Welcome to the jungle
Del disco Appetite for Destruction (1987)
En vivo en River Plate – julio de 1993
Madonna – Like a virgin
Del DVD Sticky & Sweet Tour (2010)
En vivo en River Plate – marzo de 2010
The Ramones – Poison heart
Del disco Mondo Bizarro (1992)
En vivo River Plate – marzo de 1996
The Rolling Stones – Paint in black
Del disco Aftermath (1966)
En vivo River Plate – febrero de 2006
Bonus Track
Duran Duran –
Del disco Duran Duran (1993)
El primer registro que tengo de la presencia del público argentino en la obra de un artista internacional. Los ingleses estuvieron acá en 1993 y filmaron este video con imágenes de la ciudad de Buenos Aires, de sus shows en el estadio de Vélez Sarfield y de las Cataratas del Iguazu con la participación del brasileño Milton Nascimento.