Por Guillermo Ferrer
Especial para DISCOS PERFECTOS
Algunos lo llaman la biblia del rock. Es una buena definición para este disco. La mayoría de ustedes quizás ya lo haya oído o sepa su historia pero siempre es buena redescubrir su magia. La creación de uno de los discos más grandes de la historia tiene una fábula y mística digna de su magnitud. Los Stones se autoexiliaron de Inglaterra por la alta tasa de impuestos que se les imponía y se radicaron en Nellcôte, al sur de Francia. Allí Keith Richards había comprado una mansión (previamente una residencia nazi) y se fue a vivir allí con su familia. Al poco tiempo los demás Stones se juntaron allí y ,con un su estudio móvil, se comprometieron a crear un disco dentro de la casa de Richards. En esa situación (digna de piratas) se encontraban Jagger, Richards, Watts, Wyman y Taylor. En Francia no eran tan famosos, no tenían nada que demostrarle al mundo y tenían ganas de tocar. La liberación absoluta.
Entre esposas, drogas, alcohol, niños, mujeres de turno, traficantes, sesionistas, músicos invitados, managers y gente desconocida se concibió el disco. Cada sección musical se dividía para tocar en distintos cuartos de la mansión (cocina, baño,etc) y no paraban hasta que los símbolos nazis a su alrededor perdían su significado. La mayoría de las veces no salía nada pero a veces ,producto del ruido y del esfuerzo, la magia nacía. Llenos de ideas nuevas, también muchas veces recogían canciones inéditas de años anteriores y las reconstruían hasta crear canciones nuevas. La mayoría no tenía título ni letra pero eso no importaba. Con la magia del coro de voces que los acompañaba y Nicky Hopkins, Bobby Keys, Jim Price, Ian Stewart, Bill Plummer, Billy Preston entre otros los Stones no pararon. La historia cuenta que tocaban a volúmenes ensordecedores y que había tanto descontrol que hasta entraban personas y les robaban instrumentos sin que ellos los notaran. Muchas veces Richards se dormía en medio de los ensayos. Hoy en día cuesta creer que del caos en que vivían pudiera salir algo, pero así fue. Luego de esta especie de sueño rockero terminarían el disco, como ya era costumbre, en Los Angeles.
Se puede leer al disco como si fuera la unión perfecta entre las máximas influencias musicales del rock y la era de las bandas que lo revolucionaron. Es como si desde el exilio en el que estaban, se fueran a vivir dentro de la música que amaban. Un disco que es blues, gospel, country, soul, con fantasmas jazzeros y por momentos hasta psicodélico pero inclasificable en ninguno de esos géneros. Es como si el disco trazara un mapa imaginario sobre los géneros que derivaron en el rock y los fuera visitando uno a uno, hasta crear una obra de rock & roll puro. Desprolijo, pesado, enérgico, difícil y liberador, es imprescindible. No se puede dejar de lado el grandioso arte de tapa de Robert Frank, con un collage de sus fotografías que desconcierta tanto como la música que sale de él. Un disco que hay que saber escucharlo, no es un disco de éxitos,más bien las canciones del disco entretejen una gran canción única. Una vez Don Was dijo que el disco tiene sonidos que nunca se habían creado antes y que él no entendía cómo se hicieron. Podría hasta ser un disco religioso de la forma que trata y sacude a las canciones elevando la idea de que la música es la única liberación. Es un homenaje a la esencia de la banda y de la música que amaban pero hecho de una forma que descoloca y no es fácil de entender, incluso en su época. De todas formas , una vez que no acercamos a entenderlo… no hay mucho más para agregar.
Comenten: ¿Qué opinan de los Stones y de Exile on main street? Recuerden que ustedes también pueden participar de esta sección. Para eso sólo tienen que escribir sobre ese disquito que les vuela la peluca y enviar un mail a discosperfectos@hotmail.com.
Los discos tienen un poder sobre nosotros, pueden hacernos
sentir de muchas maneras en tan solo minutos, cambiar nuestro humor, llevarnos
a mundos y situaciones que no pensamos. En ese modo son significativos para
nosotros, cada persona tiene un disco o varios que logran esas sensaciones y
cambios, puede depender de en que momento la persona lo escucha en su vida.
Uno de esos discos en
mi caso es este, el décimo de Nick Cave and the Bad Seeds. "The Boatman's
Call" representa un momento difícil y oscuro en la vida Cave,así lo refleja en las canciones que conforman
este trabajo, así como también un cambio radical en lo que era hasta entonces
la música de los Bad Seeds. Los temas de este disco hablan por si solos, amor,
rupturas, perdidas, desamores, todo a partir del fin de la relación entre Nick
Cave y la cantante PJ Harvey, con esto salen grandes canciones tales como "Black
Hair" o "Green Eyes" el corazón de el líder de la banda estaba
dañado y lo demuestra a lo largo de este maravilloso álbum. También representa
como dije un cambio total en su música, pasando de un fuerte Post-Punk, este
disco esta hecho casi en su totalidad a base de piano, claro ejemplo es la
hermosa intro de "Into My Arms" canción que abre el disco y ya pone
en clima a todo oyente de por donde ira esto. La melancolía puede ser hermosa
en voz de Nick Cave y su gran banda que contaba en ese momento con los
guitarristas fundadores Mick Harvey y Blixa Bargeld, y por supuesto a su histórico
compañero, el multiinstrumentista Warren Ellis. Se desempeñan de gran manera en
"Brompton Oratory" o la gran "Lime Tree Arbour", las otras
muestras del concepto de desamor del disco que son "(Are You) The One That
I've Been Waiting For?" y "Where Do We Go Now but Nowhere?".Este
disco contiene dos de las canciones mas maravillosas a mi parecer de la discográfia
de los Bad Seeds, "There is a Kingdom" y la trágica "People
Ain't no Good" ahí es donde el concepto del disco, la tristeza y
oscuridad, están mas que claras y llegan a los sentimientos fácilmente, uno podría
sentir el dolor de Nick Cave.
El tiempo lento y la
paz que pueden trasmitir estas canciones lo hacen un disco fundamental en la
carrera del grupo y a su vez de los mas aclamados por la critica, las letras
reflejan lo que una persona puede sentir por un amor, y eso significo mucho
para los fanáticos del grupo. Es un trabajo maravilloso desde el primer momento
que se lo escucha, a lo largo de la carrera de esta banda han lanzado discos
diferentes entre si, siempre renovando su música, pero este es un paso mas alto
en eso y lo considero su obra maestra, de la tragedia salieron cosas hermosas,
un disco perfecto.
Comenten: ¿Qué opinan de Nick Cave y de The Boatman´s call?
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Nick Cave & The Bad seeds – Into my arms
Nick Cave & The Bad seeds - (Are You) The One That I've Been Waiting For?
Desde que nos encontramos con su arte de tapa corremos el
riesgo de ser absorbidos por su espacio (¿Otra dimensión?) Una persona, de
quien solo vemos su cabeza, arrastrada por aguas caudalosas, sobre palabras que
nos sugieren una extra-conexión.
Hablo de Trance Zomba. El disco que pudo haberse llamado
Trance Roller al lugar metalizado, y que fue editado por Babasónicos en el año
1994, regalándonos casi sesenta minutos de viajes inesperados que van desde
Lanús, ciudad del gueto, hasta Nueva Guinea.
Para su creación requirió del confinamiento de cinco jóvenes
en una quinta, de donde se propusieron no salir hasta llegar a la conclusión
final.
Su vanguardismo constante los llevó a ser la primera banda
argentina en contar con un Dj entre sus filas, quien no solo hizo de las suyas
en los estudios de grabación, sino también, en las presentaciones en vivo.
No creo que sea correcto hablar de un disco experimental,
sino todo lo contrario. Trance Zomba no es un disco de experimentación, es un
disco de realidades dispares y paralelas, de conexiones infrahumanas, de
posesiones musicales, de submundos…
Podemos escuchar un metal de guitarras secas, una balada
acústica, un rap sónico, o hasta pasajes psicodélicos, que sustentan y son
cimiento, me animo a decir, de la perfecta lírica de Adrián Dárgelos.
“Posesión del tercer tipo” es una de mis canciones favoritas
del disco. Me propone y me hace aceptar un pasaje a otro lugar, a otro mundo
que siento que solo yo puedo conocer. Es la mejor película de terror que jamás
he visto.
Su dialogo estético es el transportador.
No menos innovadores fueron con sus vestuarios en las
presentaciones. Dejaron de lado la tendencia de los noventa que los veía nacer,
para salir al escenario con trajes plateados de extensas hombreras y zapatos de
plataforma.
Técnicamente se debe destacar que fue grabado en el estudio
móvil Gibraltar, y masterizado en la ciudad de Nueva York, por Howie Wienberg.
Cuenta con doce canciones, y un track oculto, que se da a conocer unos segundos
después del último track, y se llama Revelación.
Trance Zomba es mi disco perfecto, porque cada vez que lo
escucho descubro algo nuevo, algo encriptado que solo puedo descifrar en ese
preciso momento, y no importa cuantas veces los haga, ni que detenimiento
ponga, siempre me parecerá que el tesoro mayor aún no lo tengo.
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Por Santiago Rodríguez Rey – Conductor de La isla de los monos
Especial para DISCOS PERFECTOS
Son Die Ärzte, son de Berlín y se llaman a sí mismos la mejor banda del
mundo. Anduvieron por Buenos Aires en 2004, sólo para unos pocos curiosos o
perdidos. Si Die Toten Hosen son la banda punk alemana “seria con toques de
ironía” por excelencia, Die Ärzte son una especie de némesis, son los irónicos
que de tanto en tanto son serios. Si no le agarrás la mano a la lengua teutona
no hay que preocuparse, son una gran banda con 13 albumes de estudio y seguro
te van a enganchar por algún lado.
Conocí a Die Ärzte en un fogón con 15 alemanas cantando “Männer sind
Schweine” (los hombres son cerdos) de su disco “13”; sí, ya se, así se engancha
cualquiera.
El punto es que me quedó el tema en la cabeza, empecé a buscar y llegué a
este disco. Acá, Bela B., baterista, que toca de parado, y voz, y Fahrin
Urlaub, guitarra y voz, están en un momento de transición, cercanos al parate
que tendrá la banda entre 1988 y 1993. Sin embargo, se mandan este discazo con
un tema atrás de otro que se volverán clásicos.
El disco abre con “Wie am ersten Tag” (como el primer día), tema con fuerza
para arrancar arriba y permitir que “Mysteryland” nos llevé un poco más alto
como sabría decir el buen Rob (Fleming). Cierra con “Zum letzen mal” (por
última vez), un tema de amor, al estilo “Alles aus Liebe” de los Hosen, para
mostrar que todos los punkies alemanes tienen su lado suave.
En su momento, la salida del disco causó bastante controversia y fue
incluido en la “Lista de discos que pueden dañar a los jóvenes” que indexa el
gobierno alemán. Esto se dio por temas como “Geschwisterliebe” (amor de
hermanos), “Sweet Sweet Gwendoline (dónde Gwendoline gime diciendo que mientras
me alimentes me quedo con vos). Más allá de las polémicas, suman mucho la más
rockera “Allein in der Nacht”(solo en la noche) e “Ist das Alles?” (es todo?),
todo un mensaje de una banda que miraba de reojo la separación.
En resumen, “Die Ärzte” es una excelente puerta por dónde entrar a conocer
esta banda, la otra banda alemana que cumplió 30 años y sigue sacando excelente
discos.
Pd: Como no amar un disco dedicado a John Holmes, Sylverster Stallone y
Batman?
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Calificado por Federico Moura como "el más sensual de
todos",“Locura” es una de las
mejores obras del rock nacional perteneciente a la gran banda argentina Virus. Se
editó en 1985 y vendió más de 200.000 copias. Fue uno de los mejores discos de
ese año, y llevó a Virus a realizar giras por toda Latinoamérica. Varios de sus
temas fueron éxitos, principalmente Pronta entrega, Pecados para dos, Destino
circular, Sin disfraz y Una luna de miel en la mano (también popularizada más
adelante como Luna de miel). Entre las historias que circulan sobre el disco,
se dice que se iba a llamar originalmente "Pecados", pero al final
los integrantes se decidieron por el título con que fue lanzado al mercado. En
cuanto a los temas: En “Luna de Miel” es sorprendente cómo se van secuenciando
poco a poco los teclados (¡Cuenta con alrededor de 7!) y, por supuesto, el
significado de la letra (un canto a la autosatisfacción). “Sin disfraz” es el
destino manifiesto de Moura, la canción emblemática en la cual Federico sacaba
a la luz su condición sexual (algo osado para la época). Párrafo aparte para
Roberto Jacoby, pilar importante en la creación de las letras de Virus, y para
Julio Moura creador de la mayoría de los hits de la banda.
En cuanto a la grabación, se hizo en Nueva York y Cachorro López
participó como invitado. Un disco 'corto' pero con una gran contundencia
cualitativa, “Locura” demuestra que lo que prevalece es la calidad sobre la
cantidad. Una obra maestra de una banda muy criticada y poco valorada en su
momento no sólo por parte del prejuicioso público sino también de músicos
colegas como Pil Trafa de los Violadores que hablaba de la “la luna de miel de
los maricones” o Luca Prodan que también argumentaba contra Moura y cia. Recién
décadas después, la banda comenzó a ser reconocida y valorada como se lo merece.
Comenten: ¿Qué opinan de Virus y su disco Locura? Recuerden
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Cuando uno empieza a escuchar una banda siempre hay muchas
cosas de por medio, a veces corre por cuenta propia escucharla, otras veces es
recomendada por otra persona, o simplemente en algún momento tenes que escuchar
esa banda. The Cure me llego como por obligación, conociendo los temas más
populares, los que suenan en las radios, los que ya forman parte de la cultura
musical. Sin embargo todo cambio cuando me decidí a escucharlos mas a fondo,
para eso estuvo Disintegration .
El comienzo con “Plainsong” no podría ser mas perfecto para
ponerte en clima, emotiva y llena de magia. La próxima canción fue la que me
cautivo desde el primer segundo, “Pictures of You” en 7 minutos llenos de
emociones, con una letra que habla por si sola, “If only I'd thought of the
right words,I could have held on to your heart” hermoso.El disco oscuro empieza en “Closedown” una
melodía triste y desesperanzada que sirve como anticipo de lo que vendrá mas
adelante en el disco. Llega un respiro después de tanto clima oscuro, llega “Lovesong”
una balada de amor y optimismo dedicada a, en ese momento, la futura esposa de
Robert Smith, sale del concepto del álbum para dejar un momento feliz. Pero
después del amor llega el desamor, y viene con “Last Dance” una canción que
describe como el amor puede ir marchitándose paso a paso terminando en fracaso
con una letra no apta para gente que se deprime fácilmente. La primera mitad
del disco termina asustándonos con “Lullaby” hablando sobre “The Spiderman” una
suerte de hombre de la bolsa que vendrá en la noche y nos devorara, asi como se
lo contaban al pequeño Robert cando era niño.
Ahora es donde comienza el disco tenebroso y oscuro, la
seguidilla de “Fascination Street”, “Players for Rain” y “The Same Deep Water
as You” que pasa de la energía a la tranquilidad, la voz de Robert Smith suena
profunda y llena de emoción, música por momentos aterradora, perfecta para
escucharla a oscuras y alejado del mundo.El climax total del disco llega en el tema “Disintegration” ocho
minutos, todo lo perdido y la tristeza se resume en esta canción. El final del
disco llega con la trágica “Homesick” y “Untitled” el final perfectamente
emotivo para este disco, con ese solo de guitarra que va desaparecido para
indicarnos que acaba de terminar, a mi gusto personal, el mejor disco de la
historia.
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Oasis se separa.
Noel piensa. Se acomoda. Aclara la voz. Tose. Respira. Se escuchan voces hablar
a lo lejos. Todavía no canta. Y así transcurren los primeros doce segundos del
primer tema de su álbum solista. Recién ahí entra el resto la banda. Casi
solemne. Con cuerdas. Con coro polifónico. Con todo. Noel todavía no emite
palabra alguna. La batería parece amagar con establecerse en un patrón
convencional. Pero no. Ese redoble cuasi marcial se perpetúa durante toda la
introducción. Hasta que Noel los calla a todos. Quiere hablarte y no necesita
–no quiere– ninguna ayuda, ningún intermediario, solo él, su guitarra y una
línea de bajo tan melódica como rítmica.Entonces te canta. Coneco
(recurso que se transformará en una constante a lo largo del disco). Como si
necesitara asegurarse que lo escuches, que no queden dudas, que no haya
equívocos.Frenemos acá, no nos
apuremos. Volvamos atrás. A esos primeros doce segundos de Noel Gallagher’s
High Flying Birds. En la época de la guerra por el volumen, esa carrera
interminable hacia la conquista del espectro sonoro, a sonar más fuerte que
nadie, a ocupar todas las frecuencias posibles… Noel hace todo lo contrario,
comienza en silencio. Esta es, para él, la forma de lograr una identificación
directa entre oyente y espectador. Te muestra el detrás de escena, para que
entre a formar parte de la diégesis esta situación pre-musical que normalmente
se nos oculta. En otras palabras, Noel corrió el eje de lugar para que tengamos
una información que generalmente nos es vedada. Y te demuestra que todavía
podés tomarte un tiempo, una pausa. Que no es necesario correr hacia ningún
lado, o al menos que esa no es la única opción posible.
Desarrollo
Para saber con
qué de Oasis se quedó Noel, no hay que hurgar demasiado profundo. Noel se quedó
con lo intimista, la melodía más refinada, más trabajada. Incluso en “Aka… What
a LIFE!” –su track bailable cuyos remixes para la pista de baile están a la
orden de día– no se pierde lo característico de sus composiciones. Liam optó
por la irreverencia, la frescura; su trabajo con Beady Eye remite a “What’s the
Story Morning Glory” (1995). Mientras el mayor de los Gallagher continuó allí
donde dejaron “Don´t Believe the Truth” (2005) y “Dig out Your Soul” (2008)
–sí, el primer single, “The Death of You and Me” tiene una conexión ineludible
con “The Importance of Being Idle”–, confiando en el poder de la melodía,
buscando la canción perfecta.
Con la
titulación de los temas, el recurso es el inverso al de esos doce segundos
iniciales. Vuelve a correr el eje, sólo que ahora para ocultarnos información;
y en dos oportunidades nos presenta a penas la mitad del nombre de la canción:
en el ya menecionado “Aka… What a LIFE!” y en “Aka… Broken Arrow”.
Musicalmente,
sin embargo, en “Noel Gallagher’s High Flying Birds” no hay lugar para la
experimentación ni la trasgresión, hay mucho por decir y no se puede correr el
riesgo de distraer al escucha. Entonces la estructura convencional de
estrofa-estribillo-estrofa se mantiene durante todo el álbum, ese es el
vehículo más eficaz y Noel lo sabe mejor que nadie. Claro que cada canción es
una oportunidad para plantear una instrumentación distinta, siempre con la
guitarra como referencia principal, esta interactúa naturalmente con arreglos
de cuerdas, de vientos, coros, y hasta con loops y secuencias.
Desenlace
Ahora bien, si
el inicio del disco mereció tal reflexión, el final merece, al menos, una
mención. Es que justo allí se llega al clímax, a un solo de guitarra con una
rabia, una anarquía y una propulsión que descolocan; que no se explican por el
contexto; que dejan con ganas de más; y cuyo abrupto final descoloca aún más
que su propia inclusión. En esos aproximados cuarenta segundos, Noel se prueba
(y se recuerda) a sí mismo como guitar hero, como rocker. Sí, el también puede
serlo, aunque se haya encargado de construir su imagen de líder
anti-carismático por antonomasia.
Pero no
olvidemos lo importante, los diez temas de “Noel Gallagher’s High Flying Birds”
nos lo presentan en su mejor versión, haciendo lo que mejor hace: esas hermosas
e imbatibles canciones para estadios.
Comenten: ¿Qué opinan
de Noel Gallagher y su primer disco solista? Recuerden que ustedes también
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disquito que les vuela la peluca y enviar un mail a discosperfectos@hotmail.com
Noel Gallagher's High Flying Birds - Everybody's On The Run
Del disco Noel Gallagher's High Flying Birds (2011) Noel Gallagher's High Flying Birds - Dream on Del disco Noel Gallagher's High Flying Birds (2011)
Año 1990, la histeria por Depeche Mode ya estaba desatada
luego de "Music For The Masses", si ese disco de 1987 le sirvió a los
ingleses entrar en el mercado de Estados Unidos, Violator les sirvió para
conquistar el mundo. Todo empezó cuando en 1989 lanzaron como adelanto el
single "Personal Jesus" un hit instantáneo que sonó en todas las
radios a penas fue estrenada y que además es posiblemente la canción mas
conocida del trío, en ese entonces cuarteto junto con Alan Wilder.
A ver, por donde
empezamos, por la forma mas fácil supongo, el comienzo del disco. "World
In my Eyes" uno de los mejores comienzos que un disco puede tener, los
sintetizadores de Martin Gore y sus compañeros Andrew Fletcher y el ya nombrado
Wilder guían todo el tema acompañado por la sensual vos de Dave Gahan diciendo
"Let me take you on a trip, around the world and back" imposible
negarse a eso. Siguiente canción, "Sweetest Perfection" esta vez
micrófono para Martin Gore, esta vez experimentando en esta canción con
momentos que rozan lo progresivo. Llega uno de los grandes momentos del álbum,
el hit ya nombrado arriba, "Personal Jesus" creo que no hace falta
decir mucho sobre el, con decir que es una de las mejores canciones de todos
los tiempos creo que es suficiente para todos. Luego "Halo" y uno de
los estribillos mas intensos y bailables del disco,con sonidos bastante raros para Depeche Mode.
Uno de los momentos mas hermosos del disco es sin dudas "Waiting for the
Night" una balada electrónica de base muy suave y una letra que sirve para
relajarse para lo que luego vendrá.
Lo que viene es
"Enjoy The Silence" esta canción fue pensada simplemente en forma
acústica por Martin Gore, hasta que al ver el potencial de la melodía, Alan
Wilder le agrego esa base electrónica y esos arreglos que dieron como
resultado, básicamente a mi entender, la mejor canción de la banday definitivamente Violator no seria el mismo
sin ella.Eso sigue con "Policy of
Truth" una canción que critica a la política norteamericanay con elementos de Soul mezclando los sonidos
electrónicos característicos de los ingleses, y además, otro GRAN estribillo.
Nos vamos acercando al final del disco, y otra vez nos encontramos con la voz
de Martin Gore, es "Blue Dress" una balada sobre el amor y los deseos
que las personas sienten normalmente,y que el amigo Martin suele sentir
bastante.
Y ahora si, el gran
final con "Clean" uno de los temas mas sofisticados y de los menos
reconocidos en la carrera del grupo, por momentos algo dramática musicalmente.
Un final perfecto
para un Disco Perfecto, nada mas para decir, la música de este disco habla por
si sola, y dice que Depeche Mode es y será una de las mejores bandas de la
historia, y Violator siempre será su gran disco.
Comenten: ¿Qué opinan de Depeche Mode y Violator? Recuerden que ustedes también pueden participar de esta
sección. Para eso sólo tienen que escribir sobre ese disquito que les vuela la
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Depeche Mode – Enjoy the silence
Del disco Violator (1990)
Depeche Mode – Personal Jesus
Del disco Violator (1990)
Depeche Mode – Waiting for the night
Del disco Violator (1990)
Depeche Mode – Blue dress
Del disco Violator (1990)
Depeche Mode – Policy of truth
Del disco Violator (1990)
AC/DC. El rock n´roll no se extiende más allá de estos cinco
caracteres. Si a alguien se le pregunta qué banda es el referente máximo del
género, probablemente los demonios australianos estén entre los tres primeros
puestos. Sin dudas, han sido unos de los fenómenos musicales más grandes de
todos los tiempos, comparables solamente a leyendas como lo fueron The Beatles,
The Rolling Stones, o incluso Elvis Presley o Chuck Berry. Y que forma de
entrar en los anales de la música, que con un disco múltiple platino, como lo
fue su "álbum negro", Back in Black.
Corría el año 1980, y en febrero de ese año la banda recibió
las noticias más devastadoras. Bon Scott, cantante y "frontman",
había muerto en el asiento trasero de un auto, ahogado en su propio vómito tras
una noche de descontrol. Ronald Belford Scott, había servido de mentor, amigo,
y compañero fiel para los miembros de AC/DC, y especialmente para los hermanos
Young, quienes devastados por la pérdida de su amigo, pusieron un alto a sus
trabajos musicales.
¿Seguir? ¿No seguir? Dadas las circunstancias, una decisión
habría de ser tomada pronto, ya que la banda se acercaba a ese momento al que
toda banda se acerca en cierto punto de su carrera; el momento de tomar la ola,
el momento en el que todo su trabajo iba a derivar en una obra maestra que
consolidara su momento estelar, que los colocara en el lugar donde solo unos
pocos han llegado.
Afortunadamente, la decisión de continuar con su camino, fue
tomada, y, junto al recién incorporado cantante Brian Johnson, los integrantes
se dirigieron hacia la Bahamas, para dar comienzo a un disco que marcaría un
punto a fuego en la historia del rock.
Pocos discos son recordados por sus primeras notas, por sus
primeros acordes, por sus primeras palabras. ¿Algunos ejemplos? El bajo de
Lemmy en "Ace of Spades", la guitarra de Keith Richards en
"Brown Sugar", abriendo el Sticky Fingers, o el riff de Jimmy Page y
las frases de Robert Plant en "Black Dog" abriendo el Led Zeppelin
IV. Pero no existe apertura como la campana que suena al principio de Hell's
Bells. Cada vez que lo escucho, me vuelve a pasar ese escalofrío como si un
agujero hacia el infierno se abriera debajo de mis pies, hasta que Angus Young
te lanza ese riff, que produce esa sensación de que las llamas te envuelven de
a poco, dando paso al acompañamiento de Malcolm, Cliff y Phil, que cargan ese
cable de alta tensión para después cortarlo y producirte esa patada de alto
voltaje que cambia tu vida para siempre, hasta que como una navaja afilada la
voz de Brian Johnson te corta la garganta, dando paso a una de las letras más
mortíferas e intensas de la historia del rock.
El track número dos de esta obra maestra (si, ya van dos
veces que lo digo en este comentario, pero no me canso de decirlo, así que
fumensela) es nada mas ni nada menos que un himno de fiestas, de excesos, de
rock, en definitiva. Shoot to Thrill te ataca al corazón, provocando un paro
cardíaco con la guitarra de Angus Young por unos segundos, hasta que Malcolm
entra a complementar la estela sonora que arrasa con tus tímpanos hasta
alcanzar ese impasse donde los toms de la bata y el arpeggio eléctrico del
diablillo en shorts estalla en un remate electrificado hasta ese alarido final
que cierra esos tres minutos de gloria.
¿Que sería el rock, sin ese ingrediente femenino? "What do you do for money
honey?" es una oda a las prostitutas. Que como dice Brian, ya se
deben de poner un poco usadas de tanto darle a la palanca de cambios no?
Presten atención al solo, uno de los mejores solos presentes en la discografía
de estos monstruos.
AC/DC se caracterizan por ser lo que yo llamo:
"comediantes discretos". Ellos te hacen reír sin decir ni una sola
injuria o mala palabra, por asi decirlo. "Givin the dog a bone" es
una oda al sexo oral. Así
nomas.
She's
blowing me crazy
'til my
ammunition is dry
Saquen sus propias conclusiones.
Llegando al quinto track aparece otra obra de arte lírica,
"Let me put my love into you" es otra obra maestra dentro de esta
joya.
-"Let
me put my love into you babe, let me cut your cake with my knife"
El tema tiene esa tonalidad oscura, incluso melancólica,
mientras que Brian Johnson le pide a una mujer que le deje cortar su torta con
su cuchillo. No tiene precio.
Pasando la mitad del disco, aparece la joya, el diamante en
bruto, pero mas que nada, un homenaje (como otros presentes en el disco) hacia
el fallecido Bon. También se lo puede tomar como un mensaje de la banda a su
público, gritando a cuatro vientos que han vuelto, vestidos de negro, y que
vinieron para quedarse! Quién no ha escuchado esa cuenta al principio entre las
guitarras y el hi-hat? Quien no se sabe de memoria la letra rapeada de Johnson,
y quién no se ha quedado afónico tratando de llegar a todos los tonos que Johnson
alcanza así de fácil, haciendo parecer cantar esto algo sencillo? Quién no se
ha sometido a sesiones interminables de air-guitar emulando al solo de Angus?
Cada uno sabe a cual de estos se ha sometido, pero no hay duda que cualquier
persona que se considere un fan del rock, ha hecho uno de estos. ¿Momento del
tema? El break frenético que por lo general presenta a Angushaciendo un duckwalk perpetuo mientras la
banda dispara ese ultimo riff antes del ultimo estribillo.
Cada disco de rock, tiene su balada, como cada colegiala
tiene su minifalda. "You shook me all night long" es ese tipo de
tema, dándole al disco ese toque sensible, pero a la vez diabólico. Si alguien
alguna vez ha visto el videoclip de este tema, y vio a las mujeres haciendo spinning
mientras Angus dispara un solo, sabe de qué hablo.
He aquí el homenaje hacia Bon Scott. "Have a Drink On
Me" se transmite literalmente a "te invito una bebida". El
espíritu de buenos amigos que Scott transmitía hacia sus compañeros de banda,
se ve inmortalizada en este blues-rock que transporta a uno a un bar, tomando
un Jack Daniel's, y golpeando con el puño la barra al ritmo de esta canción. Abstráiganse
a ese mundo paralelo por un segundo. Sabrán a que me refiero.
El penúltimo tema del disco no es menos. "Shake a
leg" es un himno al rock. -"Shake a leg! Wake the dead!" grita
Johnson antes de que los Young y Cía. tomen las riendas de la canción haciendo
de Cabo Cañaveral para que Angusse
catapulte hacia el infinito en un solo que considero el mejor de la banda. Es
de esos temas, que te dan ganas de mandar todo al carajo, y seguir escuchándolo
por el resto de los tiempos.
Hay varios críticos que dicen que cuando una banda hace un
tema sobre que el rock nunca va a morir, es que ya no tienen nada sobre que
escribir. Pero eso sucede si la banda está en su proceso de decadencia, pero
como se aplica esto a esta banda? Es que, la misión de ellos es mantener el
rock vivo a todo costo, y "Rock n roll aint noise pollution" es un
himno que expresa justamente eso, que mientras haya aire en los pulmones de
Johnson y electricidad en la guitarras de los hermanos. Young, el rock no
morirá.
Es que esa es la cuestión, ¿que haremos cuando ellos ya no
estén?
Mientras tanto lo único que podemos hacer es disfrutar de la
mayor obra maestra de la historia del rock, un disco que uno puede escuchar de atrás
para adelante, de adelante hacia atrás, o perpetuamente en repeat, pero Back In
Black, es, sin dudas, un disco perfecto, PERFECTO!
Comenten: ¿Qué opinan de Back in black? Y recuerden que
ustedes también pueden participar de esta sección. Para eso sólo tienen que
escribir sobre ese disquito que les vuela la peluca y enviar un mail a
discosperfectos@hotmail.com
AC/DC – Back in black
Del disco Back in black (1980)
AC/DC – Let me put me love into you
Del disco Back in black (1980)
AC/DC – Shoot to thrill
Del disco Back in black (1980)
AC/DC – Hells bells
Del disco Back in black (1980)
Todos conocemos a Paul pero no creo que todos conozcan su "McCartney
II". En 1979, Wings estaba en un limbo similar al que diez años antes los
Beatles habían sufrido. "Back to the egg", la superproducción que habían
producido ese mismo año no había tenido el éxito esperado por aquel entonces. Con
el desconcierto con él que había enfrentando la separación de los Beatles,
McCartney se aisló nuevamente (claro, siempre con Linda y sus hijos) en su
granja de Escocia para liberarse y sin saberlo recomenzar su carrera solista.
Este disco es, en mi opinión, una joya oculta de la música,
que pocos supieron apreciar pero quienes lo hicieron resultaron favorecidos. Pocas
veces un disco tan revolucionario e influyente como este, fuera tan poco
reconocido. McCartney II puede traducirse a la siguiente ecuación: genio+tecnología
a explorar+ marihuana.Un álbum que
empieza con el single "Coming up", (el paso siguiente a los que hacían
los Talking Heads en aquel entonces), un tema que marca la libertad creativa y
la diversión que sentía al autor al escribir el álbum, y el tema que hizo que
Lennon saliera a escribir de vuelta.
Sin dar respiro, los primeros segundos de "Temporary
Secretary" dividen al oyente entre admiración o desesperación; unos de
esos temas que parecería haber marcado el tono de la electrónica ochentosa casi
sin enterarnos. "On the way" parece hacernos volver a la realidad,
hasta que divisamos ese estilo de blues cannabico inusual e interminable.
"Waterfalls" es una canción electrobeatle, mágica y atemporal. "Nobody
knows" es un desfile de múltiples personalidades dentro e la deformidad de
un rock juguetón que hasta podemos oír una mutación Jaggeriana. “Front Parlour”
es la electrónica de avanzada que hace de este álbum tan significativo,
perdurable y a la vez olvidado.
La sinfónica y reveladora "Summer days
song" es un sueño en clave de Paul. Parece seguir con la ilógica razón del
disco "Frozen Jap", que nos deriva a una metáfora japonesa fantástica
y "Bogey Music" a una tierra imposible, indefinible con seres
irreales que suenan a ser reales. "Darkroom" es la simplicidad de la
locura de este músico sin miedo a la oscuridad.
Al llegar al final del álbum "One
of these days" nos revela una calma, pero una calma ya trastornada para
dar final a lo que fue. Hoy en día este álbum es alabado por artistas como
Damon Albarn y por un público más abierto y con otra perspectiva histórica por
lo cuál recientemente se lanzó una versión doble de este disco que aumenta más
su nivel de experimentación con temas como "Check my machine" (Gorillaz
15 años antes de que existieran) para no hablar de otros como "All you
horseriders".
Tanta es la droga que suele olerse en este disco que al poco
tiempo Macca caería preso por posesión de marihuana. Era casi imposible que no
ocurriera algo así. Cabe aclarar que McCartney toca todos los instrumentos en
un disco que sólo puedo provocar esa sensación de amor/odio. Uno con
sintetizadores cruzados, máquinas de corte espacial que surgen entre guitarras,
bajos,apoyadas en una percusión casera,
instrumentos que no sabría nombrar, demencia electrónica y una atmósfera
indescifrable.
No es para todos,sin
dudas. Pero también sin dudas, surge como un documento del genio creando sin
prejuicios, cadenas o adhesión a su tiempo, algo que siempre terminará produciendo
cambios. Una idea. Una innovación. Un futuro. Aquel futuro musical que
McCartney tantas veces nos brindó aunque sea desde lo desconocido.
Recuerden que ustedes también pueden participar de esta
sección. Para eso sólo tienen que escribir sobre ese disquito que les vuela la
peluca y enviar un mail a discosperfectos@hotmail.com
Paul
McCartney - Temporary Secretary
Del disco
McCartney II (1979)
Paul McCartney - Summer's Day Song
Del disco McCartney II (1979)
Paul McCartney - Waterfalls
Del disco McCartney II (1979)
Por prudencia o no haber sabido entender de qué se trata el
sitio, quiero corroborar las impresiones que me generó, para saber si coinciden
con las intenciones de creador. Entiendo que se trata de un sitio de música
pero, sobre todo, es un sitio de subjetividad. A ver si me explico un poco
mejor.
La música es subjetividad. De su creador, de su intérprete,
de su oyente, de su consumidor. ¿Este sitio trata de eso? Si es así,
continuemos. Mi colaboración no tendrá relación con una crítica musical de las
que se proponen como objetivas –y mienten, claro- ni tampoco como el de un tipo
que reconoce un La mayor con sólo escucharlo (y me da bronca no poder hacer
eso). Mi colaboración tiene sentido en tanto y en cuanto soy un oyente
ecléctico de música desde hace varios años, gustoso de conocer cosas nuevas
aunque, debo reconocerlo, en los últimos años mi curiosidad fue decayendo y me
fui convirtiendo en un relector –sé que no da esa palabra, pero reescuchador es
horrible- de varios discos. Melómano? Tal vez. Sé que hay mejores y más agudos
oyentes. Pero, créanme, escuche mucho y muchas cosas varias veces. Es por eso,
quizás, que estoy escribiendo esto sin haber vuelto a escuchar mi disco
perfecto en cuestión.
Sin embargo, estamos hablando –siempre y cuando no me
equivoque- de subjetividad. Y en este sentido debo marcar un mínimo error en el
nombre del sitio: debería ser en plural. No existe el disco perfecto. No. Son
muchos los discos perfectos.
Pero aquí estamos y es tiempo de dejar las peroratas de lado
y elegir. Uno. El primero. Mi disco perfecto para mi primera colaboración. Por
su música, por su época pero, en especial, por mi subjetividad, por mi vida.
Señoras y señores: Charly García. Señoras y señores: Piano Bar (1984).
Los primeros cuatro golpes de Willy Iturri a su redoblante
para dar inicio al disco y a Demoliendo Hoteles, su primer tema, me siguen
emocionando. Mucha fuerza, un sonido cuasi metálico, único; un tambor a lo
Charly García. Después, un par de notas del bajo de Alfredo Toth y la banda que
se larga. Entera. Plena. Y empieza a cantar Charly, que aún cantaba,
desgarrándose. “Yo que crecí con Videla” decía. Y mentía, porque él había
crecido antes, bajo el signo de otras botas. Pero lanzaba un puente hacia los
más jóvenes, los que habían crecido con Videla. Yo no crecí con Videla, si
entiendo crecimiento con tomar conciencia de las elecciones que uno va
haciendo, estéticas, de amigos, de adolescente. Charly no cantaba por él, ni me
cantaba a mí. Pero le cantaba a un reverdecer democrático, que algunos llamaron
primavera alfonsinista. Época que tampoco viví a pleno, era chico. Pero Charly
se transformó en una especie de puente y quería airearse. Y los pibes en la
esquina pintando y pegando carteles.
Vuelvo a los cuatro golpes de batería que inauguran el
disco. También inauguraron mi nuevo equipo de música. Digo nuevo, no por
renovación, sino que antes escuchaba algunos discos en el tocadiscos familiar.
Y tenía 15 años. Y le rompía las bolas a mi viejo para comprar un equipo. De
esos modulares: amplificador, cassettera, bandera, sintonizador y, ya era un
lujo, ecualizador. Bueno, el presupuesto no dio para un equipo modular posta,
sino uno que simulaba serlo. Raro. Todo integrado en sus partes, de manera
vertical, pero sin ser un centro musical. Alguien se debe acordar.
Entonces, equipo nuevo requería disco nuevo. Y entonces
Piano Bar. Y entonces los cuatro golpes de Iturri. Y antes mi emoción de apoyar
la púa. Y después y ahora…uno de mis discos perfectos.
Sigue con Promesas sobre el bidet –no abandonen la lectura
ahora, no voy a ir tema por tema- y ritmo sincopado, extraño. Y García
maravilloso, con pocas palabras citadas describiendo un estado único: calambres
en el alma.
Y los nuevos peinados nuevos. Y otro guiño a la nueva época.
Y todo es válido, ir a la derecha, virar hacia la izquierda, ya no querer
criticar posturas. Y gritá, desenchufá el cable del parlante. Viví. Eso es
Piano Bar, ganas de vivir los nuevo tiempos. Aunque su sonido no sea tan
novedoso como lo fue Clics Modernos, el disco predecesor, recuerdo que Piano
bar fue recibido con beneplácito por la crítica especializada. Volvió Charly,
decían.
El disco tiene temas que están en la memoria de todos.
Además de los mencionados, Parte de la revolución, un infaltable en cualquier
playlist de García.
Me gustan todas las canciones, le encuentro detallitos que
me atraen. El disco transmite una atmósfera de frescura, de cierta alegría, de
energía. Y nosotros, muy contentos.
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sección. Para eso sólo tienen que escribir sobre ese disquito que les vuela la
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Charly Garcia – Piano Bar
Del disco Piano Bar (1984)
Charly Garcia – Raros peinados nuevos
Del disco Piano Bar (1984)
Charly Garcia – Promesas sobre el bidet
Del disco Piano Bar (1984)
Charly Garcia – Demoliendo hoteles
Del disco Piano Bar (1984)
Charly Garcia – Cerca de la revolución
Del disco Piano Bar (1984)
Escuchar Origin Of Symmetry de Muse es empezar un camino, y
no cualquier camino. Arrancaron siendo cuestionados por la prensa en su primer
disco “Showbiz” de 1998, como “un
intento de Radiohead” que equivocados estaban… con Origin Of Symmetry de 2001
demostraron que estaban en otro canal.
En este camino encontraras riffs poderosos, órganos de
iglesia, melodías por momentos progresivas, ¡hasta huesos!, y por supuesto, una
voz excepcional como la de Matt Bellamy. Todo comienza con “New Born”, un suave
piano que se une a la voz de Bellamy que se va volviendo agónica hasta que la
música explota en un riff casi playero, hasta un estribillo fuerte y delicado,
6 minutos de genialidad para comenzar algo grande. Seguimos con “Bliss” amor
puro, profundo, y casi desquiciado, en una letra acompañada por
melodías para volar y volar, o caer (como lo hace nuestro amigo Matt en
el video de dicha canción)
Ahora vuelve el piano, esta vez en una forma más progresiva
y un tanto oscura por momentos, es “Space Dementia” que además de eso, tiene
tintes de música clásica, y porque no, un poco de psicodelia. Todo es junto nos
deja una gran canción para de alguna forma bajar la energía…para después volver
a enchufarnos con “Hyper Music”, riffs y mas riffs en este tema, si al escucharlo
no te dan ganas de colgarte de algo retirate de este disco, porque lo que viene
ahora se llama “Plug In Baby” uno de los riffs de guitarra más famosos de la
década del 2000, algunos dicen que es el mejor” y ESE ESTRIBILLO, sin palabras.
Que sigue ahora? El delirio, 7 minutos de poder, relax y...si, un GRAN riff y
gran batería por parte del seño Dom Howard, “Citizen Erased” maravillosos 7
minutos que nos abren la puerta a algo más duro, “Micro Cuts”, gracias Matt por
demostrar que tu voz no es joda, y que con
gran música de fondo se logran tremendas cosas.
Se acuerdan que nombre que en este disco había huesos? Acá
están “Screenager” seguramente el momento más raro en un disco poderoso como
este, cierta similitud con la música barroca, bonito . Casi lo mismo con la
próxima canción “Dark Shines” solo que esta con algunos momentos épicos. Por lo
general no me gusta cuando las bandas graban covers para sus discos, pero hay
algunas que superan a las originales, Muse es una de ellas, nos ofrecen
“Feeling Good” de Anthony Newley y
Leslie Bricusse. Piano y una gran base de bajo mantenida por Christopher
Wolstenholme, en pocas palabras, magnifico. Llegamos al gran final, y aquí esta
lo que faltaba, el órgano tubular, o “órgano de iglesia”, que mejor final para un
disco que “Megalomania”? y esa música que parece que nos lleva al fin del
mundo.
Es el fin del disco, el fin del camino, el fin de él
#DiscoPerfercto de Muse.
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Muse – Plug in baby
Del disco Origin of Symmetry (2001)
Muse – Micro cuts
Del disco Origin of Symmetry (2001)
Muse – Feeling good
Del disco Origin of Symmetry (2001)
Resultaría imposible lograr describir las sensaciones que me
invaden cada vez que escucho "All thing must pass" de George Harold
Harrison, así que tratare de acercarme lo mas posible a una posible explicación
contundente.
Este disco esta conformado en gran parte gracias a una erupción
creativa que se contuvo durante los años de la etapa Beatle, en la que fue
acumulando canciones al quedar relegado tras el tandem compositivo mas
prolifero de la historia de la música: Lennon-Mccartney. Si hasta el propio
George en muchas ocasiones se autodenomino un "Beatle de clase turista".
All things must pass es un conjunto de piezas de una belleza
superior, que irradian paz y misericordia, espiritualidad, un mensaje musical
que llena de regocijo el alma. Contó con la participación de tipos como Eric
Clapton, Billy Preston, Ringo Starr, Bobby Keys (actual saxofonista de los
Stones), Klauss Voormann, Leon Russel entre otros. Sumados al asesoramiento técnico
y de producción de Phil Spector, autentica celebridad si de consolas se trata.
Musicalmente el disco pasa por todos los climas que se
puedan imaginar, comenzando por la suave y perfecta "Id you have any time",
pasando por la oración de amor a Dios manifiesta en "My sweet lord" (más
tarde fruto de controversias legales por plagio, sin argumentos por supuesto). El
volumen se levanta con "Wah-Wah" que es algo así como un pase de
facturas de épocas anteriores, para llegar a una de las gemas del disco, una expresión
existencial, un canto para despertar a un mundo tan aletargado, la colosal "Isnt
it a pity" ( de la cual existe un cover en español muy recomendable de
Pedro Aznar, Youtubeenlo)
Con "If not for you" (lírica de Dylan) ya el
oyente entra en estado de gracia, con esa guitarra que rasguea hasta el corazón.
"Beware of darkness" nos alerta sobre el peligro de la oscuridad y
sus miles de tentaciones, mientras que "Apple Scruffs" representa una
ironía socarrona hacia el pasado Beatle.
La canción que le da titulo al disco, nos enseña bajo una
dulce y calida melodía, que todas las cosas pasan, incluyéndonos a nosotros
mismos, y que debemos llenarnos el espíritu por sobre cualquier lujo material. Podemos
destacar también a la potente "Hear me lord" que arrasa con la fuerza
de las plegarias. En la edición 30 aniversario editada en 2000 ( la cual tengo
la dicha de poseer) contiene una caja, que cuenta con la tapa coloreada a
diferencia de la edición original blanco y negro y posee varios bonus tracks
interesantes.
En el disco 1 se destacan las versiones alternativas de "Beware
of darkness" y "My sweet lord", mientras que en la cara 2 hay
una zapada increíble de casi media hora de duración en la que George nos revela
su lado rocanrolero, ese que comenzó admirando a tipos como Fats Domino y Carl Perkins.
Sinceramente la música de George Harrison, llego a mi vida
como quien encuentra la pieza que faltaba a un rompecabezas, para completarse,
para sentirse integro.
Bueno amigos, realmente es un placer haber tenido este
espacio para seguir haciendo lo que para mí es una obligación: difundir la obra
de George, y su mensaje de paz, amor y hermandad.
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George
Harrison – All things must pass (1972) COMPLETO
El disco que marca el regreso de Morrissey luego de siete años de
silencio discográfico, puede pensarse desde el mismo título como una obra
conceptual, total. Se trata de un disco político en un momento politizado. Año
2004, gobierno de Bush, más guerras en oriente medio, y una respuesta artística
a un ambiente bélico.
America Is Not The World: Manifiesto contra el gobierno de Bush, contra las políticas bélicas
que Estados Unidos quiere justificar mediante una imagen falsa. El tema es muy
apacible y esto contrasta con la letra, una crítica hecha desde adentro, ya que
Moz vivió muchos años en Los Ángeles.
Irish Blood, English Heart: Y ahora les toca recibir golpes a los ingleses, a la monarquía y a
los conservadores. Rock del bueno, con distorsión y un arreglo potente.
I Have Forgiven Jesus: Turno del catolicismo, la religión, pero también la cultura o al
hecho de haber nacido y crecido católico. Casi un lamento, pero dicho desde un
lugar de entereza.
Come Back To Camden: Creo que es el tema más personal del disco, el mismo Moz declaró que
se trataba de algo que remite a su vida. Y es una pequeña tregua entre tanto
tema aguerrido.
I’m Not Sorry: Volvemos a la carga: ¿Contra la prensa? ¿Contra alguien en particular?
Todo puede ser… Es un tema musicalmente muy distinto al resto. Con una base
rítmica fuerte y la novedad de la flauta al final de la canción.
The World Is Full Of Crashing
Bores: La policía, la justicia, el Star System y los
ídolos prefabricados: todos ellos aburren. Parece una canción de amor
fantástica, pero la letra es lapidaria.
How Can Anybody Posibily Know
How I Feel?: Contra la policía con todo, los interrogatorios,
los que creen que pueden decir, saber cómo él piensa. Otro rock clásico, el
tema más duro junto a Irish blood.
First Of The Gang To Die: La canción elegida para ilustrar este post. Caballito de batalla de
todo recital desde 2002, es el gran éxito de Moz durante los 2000. La historia
de un pandillero de Los Ángeles que, en mi caso personal, me levanta de
cualquier crisis depresiva.
Let Me Kiss You: Este disco tiene de todo, incluso un gran lento para suspirar. Pero
como el mundo es hostil, el enamorado no es correspondido y, junto con el tema
anterior, es un de los mayores éxitos de la última etapa de Moz. Creo que no
tengo que decir porqué.
All The Lazy Dykes: basado, según declaraciones del propio Moz, en algo que vio en LA. Un
alegato sobre ser lo que uno es. Queda algo desdibujado entre tantos buenos
temas. Pero tiene un trabajo de arreglo orquestal y vocal exquisito.
I Like You: otra obra maestra con frases como para enmarcar. En él vuelve a aparecer
la justicia como algo no tan agradable, en el medio de una declaración de amor
bastante particular.
You Know I Coulnd’t Last: las discográficas y el mundillo de la música no podían quedar fuera
del alcance de las balas de Moz. Tema que sigue la línea de Paint a Vulgar Picture
(The Smiths), pero con toda la épica que se necesita para cerrar esta obra
conceptual de Morrissey.
Cómo decía al principio, este disco le dio a Morrissey la posibilidad
de reinventarse y convertirse en el artista perfecto
para muchos de los que lo descubrimos a partir de su obra más reciente.
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A finales de los ‘60 y comienzos de los ‘70, el mundo de la cultura joven era un caldero de nuevas ideas, de iniciativas renovadoras y, por supuesto, de psicotrópicos. Esta influencia narcótica, expansora de la conciencia, ayudó al surgimiento de una cantidad de propuestas que estribaban en el movimiento que más representativo fue de los efectos que las drogas que mencionábamos tenían en los cerebros tanto de los músicos como del público: la psicodelia. Inicialmente concebida en forma de expresión artística, visual y plástica, sus influjos pasaron a la música casi con naturalidad. Sus instrumentaciones exóticas, rítmicas peculiares y propensión a extensas improvisaciones hicieron de la música psicodélica el rey de la música popular allá a finales de los ‘60. Los pibes de aquel tiempo veían en este género libre, abierto y dinámico la salida que necesitaban a la música de sus padres. Así, la música se unió al espíritu rebelde que la contracultura -especialmente en los Estados Unidos- propendía y que se expresaba, por primera vez en la música pop, en las letras. Las armas nucleares, la guerra y la contaminación ambiental eran los tópicos favoritos de estos nuevos transgresores y se reflejaban plenamente en las canciones de aquellos días, pretendidos himnos revolucionarios de profunda inocencia pero fuerte impronta social.
Uno de los coletazos más interesantes de la psicodelia se dio en Alemania. En aquel país, la rebelión que expresaba este estilo se tradujo en que una serie de músicos de estudios profesionales y que se movían en los círculos de avant-garde -que por entonces estudiaban con fruición los trabajos de Karl-Heinz Stockhausen en el campo de la electrónica, y de LaMonte Young en el minimalismo y el ambient- comenzaran a volcarse hacia opciones de un énfasis más rítmico. En ese sentido, estos tipos estaban influidos socialmente por el popular movimiento político y cultural conocido como 68er-Bewegung, reacción colectiva de los estudiantes universitarios de la Alemania Occidental contra el sistema estudiantil que los albergaba, al que percibían como autoritario e hipócrita. Por esos días, la calidad de vida de los estudiantes en sus campus era bastante mala y el sistema democrático se halllaba bastante debilitado; todo ello generado por la recesión en que el país germano había entrado a partir del ‘66. Estos tipos proponían un regreso al marxismo más ortodoxo como una manera de terminar con las inequidades no sólo en Alemania sino también en el Tercer Mundo. Su ambiciosa misión se reflejó en protestas y activismo, y llevó a estos músicos de los que hablábamos a radicalizarse en un precepto: tomar la idea libre de la psicodelia y aplicarla en una forma musical de arte libre que a su vez no tuviera que ver ni con el blues yanqui ni con el folk inglés. En su lugar, tomaron ideas de la música de cámara (de Stockhausen, como decíamos) y de una de las grandes innovaciones de aquel tiempo, el free jazz de Ornette Coleman y Albert Ayler. El concepto, entonces, era escaparle a todo lo típico del rock y crear algo nuevo, propio, único y revolucionario.
Mucho tuvo que ver en esto el avenimiento de la música electrónica, los sintetizadores, samplers y cajas de ritmo. La expansión sonora y rítmica que estas innovaciones sugerían ayudó a la sensación rupturista que estos grupos querían transmitir. Los primeros que levantaron el oído y las cejas a este nuevo género fueron los periodistas de rock británico. En aquel momento, en el Reino Unido estaban viéndose los primeros efectos de otro movimiento igual de rupturista, pero tal vez más “clásico”: la escena de Canterbury -representada en grupos como Soft Machine o Gong- era una expresión también anclada en el free jazz pero con un ímpetu blusero y rockero que abrió las mentes de muchos de los ingleses de la época. Por eso, seguramente, la prensa de aquel país estaba atenta a las expresiones más de avanzada del rock. De todos modos, tomaron a lo que venía de Alemania casi como un chiste, cuestión que se reflejó en el nombre que le dieron a lo que ellos veían como una movida heterogénea (pero, como veremos, no lo era ni por cerca): lo etiquetaron como krautrock, jugando con el nombre de la ensalada de repollo que se le pone a los panchos por aquellos lares (y sacándolo parcialmente del título de un tema de Amon Düül, una de las primeras bandas del estilo). Irónicamente, este término le venía perfecto, porque lo que se escuchaba era una ensalada en la que la psicodelia, el progresivo, la electrónica, el free jazz y el avant-garde se entrecruzaban sin tapujo alguno.
Mucho tuvieron que ver en esto los trabajos de los ingenieros de sonido, claro. Hoy nos detendremos en un muchacho llamado Konrad Conny Plank. Conny fue fundamental en la formación de uno de los grupos pioneros de la veta más electrónica del krautrock, un dúo formado por los estudiantes del Robert Schumann Hochschule Florian Schneider y Ralf Hütter que se llamó Organisation y editó un único álbum de ambient y experimentaciones llamado Tone Float en el ‘70. Rápidamente entendieron que necesitaban expandir su sonido, y reclutaron varios músicos -guitarristas, bajistas, bateristas- para sus primeros álbumes. Aquí llegamos, finalmente, al meollo de la cuestión. En el primer disco del nuevo grupo, Kraftwerk (llamado como la banda) participaron el baterista Klaus Dinger y el guitarrista Michael Rother quienes, después de haber sido desechados por Schneider a principios de 1971, formaron su propia banda. Como una declaración de principios, la llamaron Neu! (nuevo) y para llevar a cabo el proyecto se aliaron nuevamente con Plank. En diciembre de aquel año ya se estaban metiendo en los estudios Windrose-Time de Hamburgo para grabar este, mi disco perfecto, que salió el año siguiente por el entonces novel sello Brain Records de la misma ciudad teutona.
¿Pero por qué es justo este mi disco perfecto? Porque siendo uno de los primeros álbumes de lo que más estrictamente nominamos como krautrock, es a su vez una de sus epítomes ya a primera vista. Su despojada y a su vez kitsch gráfica fue diseñada por Dinger, quien estaba bien informado respecto a los movimientos vanguardistas como el pop art y veía a sus contemporáneos como gente sin esta visión. Encima, le ponés play y te encontrás con uno de los clásicos del kraut, una monstruosidad de 10 minutos llamada “Hallogallo” en la que el propio Dinger, batero él, perfeccionó su rítmica característica, llamada motorik: un 4/4 con cortes abruptos pero sólo ocasionales. A eso sumale una infecciosa base y una guitarra tremenda, fuzzeada y verás por qué no toda la música experimental tiene que ser solemne y aburrida. El resto de este Neu! vadea entre temas más bien densos, ambientales y texturados como “Sonderangebot” y la distorsionada “Weissensee”, que cierra el lado A del álbum. El lado B es una suite de nombre “Jahresübersicht”, subdividida a su vez en tres segmentos bien diferenciados. De ellos, el más relevante es el clásico “Negativland” -otros nueve minutos de un caos bien controlado de hipnóticas percusiones- pero es menester mencionar a sus dos compañeras, el drone “Im Glück” y la pétrea, pastoral “Lieber Höenig” que cierra esta obra maestra que fue la carta de presentación de uno de los grupos más innovadores e interesantes de aquel confuso y complejo tiempo.
Personalmente, recuerdo aquel tiempo en que caí accidentalmente entre el kraut y el Canterbury cálidamente, como una de las primeras veces en las que acepté que la música puede estar por fuera de las convenciones, confundirte, desafiarte y hacerte crecer como oyente y como persona, ampliando tus percepciones. Neu! y sus momentos más rockeros como “Hallogallo” fueron de lo más estrambótico y memorable de todo lo mucho que escuché y aprendí en aquellos días. Tal vez por eso siempre me encuentro volviendo a ellos como quien vuelve a la casa donde entendió por primera vez que todo esto es una herida absurda.
Recuerden que ustedes también pueden participar de esta sección. Para eso sólo tienen que escribir sobre ese disquito que les vuela la peluca y enviar un mail a discosperfectos@hotmail.com
Neu! – Hallogalo