Inspiral Carpets es, o fue, porque si bien están teóricamente en actividad desde su último disco en 1994 solo publicaron dos singles (1995 y 2003) y varias recopilaciones, una banda de rock alternativo británico que formó parte de la movida bautizada como Madchester, que tuvo entre sus principales exponentes a Stone Roses. Con estos últimos comparten una historia similar: la de una banda que dio mucho menos que lo que se pensaba iba a dar.
This Is How It Feels, que fue publicado como single y luego fue incluido en “Life” el primer disco del grupo, sonó bastante en nuestras radios a principios de los 90. Una letra triste, ideal para ser el soundtrack de un día en que nos sintamos miserables, combinada con una melodía que puede llegar a sonar a motivadora y hasta épica. Y para que no creamos que la transformación de temas populares en cánticos futboleros es de uso exclusivo argento, la adaptación de los barras del Manchester United dedicada a sus “amigos” del Manchester City: “This is how it feels to be City, this is how it feels to be small, this is how it feels when your team wins nothing at all”
No olviden comentar y decirnos que canción les gustaría escuchar el viernes que viene!
Inspiral Carpets - This Is How It Feels
Del disco Life (1990)
Por Juanca
Especial para DISCOS PERFECTOS
Cuando hace un par de meses me senté a ver la oferta de los próximos recitales, encontré que ir a todos los que mínimamente me interesaban planteaba una clara restricción presupuestaria, así que tuve que hacer lo que todos en general evitamos hacer: elegir. Con la presentación de Ringo en noviembre como la única fuera de discusión, la cuestión giraba en torno a un menú muy variado. Y dentro de ese menú había una opción que, si bien debería haber quedado afuera en el rubro "recitales de rock", me fue imposible descartar: Erasure.
En una Luna Park casi colmado en su segunda presentación arrancaron con impecable puntualidad inglesa y con una escenografía más que sobria, que no tenía la más mínima pretensión de compensar la falta de un elemento que hace a la visual de todo escenario de recital: instrumentos musicales. Y es que todo lo que se escucha sale de la pequeña plataforma en que se encuentran un sintetizador y una notebook operados por Vince Clarke. Andy Bell sale a escena con un saco de lentejuelas rojas y completan el cuadro dos coristas tan morenas que hacen que el gran contraste con la blancura de los británicos traiga el recuerdo de las clásicas gráficas de Benetton.
Lo que sigue es una hora y media de una seguidilla de temas casi imposible de desconocer para todos los que están entre los treinta y los cuarenta y pico. Van de menor a mayor, empezando con "Hideaway" y "Breathe Of Life". Andy Bell muestra una voz intacta, que cuenta además con el apoyo de las dos excelentes coristas, se gana al público hablando en un castellano tan imperfecto que parece sobreactuado y acompaña su performance con movimientos exageradamente afeminados con los que busca, y encuentra, la complicidad de los presentes (con una avasallante mayoría femenina). La inmovilidad y apatía de Vince Clarke resultan perturbadoras. El tipo prácticamente no se mueve de la baldosa en donde está parado y casi no altera su expresión facial. Pasan los temas y la llegada de "Victim Of Love" pone de pie por primera vez a todo el público y saca de su estado vegetativo a Clarke que acompaña con guitarra. El ritmo se sostiene hasta que hay una pausa en que los cuatro se sientan en posición de fogón y por primera vez la electrónica sale de escena para una versión 100% acústica de "When I Needed You" ese tema que, como bien indica el cantante, tuvo mucho éxito en Argentina mientras que afuera fue un olvidado lado B.
De ahí en más todo fue clásicos y nadie volvió a sentarse. Pasaron "Drama", "Love To Hate You", "Blue Savannah", "Oh L'amour" y otros, cerraron con "A Little Respect" y, como era de suponer, el bis fue para "Stop".
Como veredicto final, se puede decir que todo el mundo se fue conforme. Es verdad que la escenografía no impactó en absoluto, que la instrumentación técnicamente no existió - después de todo este dúo y los Pet Shop Boys son el antepasado directo de la música electrónica que tan poco nos interesa - y que no mostraron nada nuevo, pero para todo el que haya vivido aunque sea parte de su adolescencia en los ochenta la nostalgia hizo que valiera la pena. Este cronista, sin ir más lejos, se encontró en la última tanda de temas en el campo muy cerca del escenario, lejos de la butaca de la que suponía que, al igual que Vince Clarke, no iba a moverse.
Especial para DISCOS PERFECTOS Las baladas son posiblemente los temas que más hondo calan en nuestro ser. Será por sus melodías suaves y armoniosas, será por la melancolía (sin duda el más agridulce de los sentimientos) que parecen llevar impresa, será porque nos traen a la mente el recuerdo de personas que no están tan cerca como lo estuvieron en algún momento, o será simplemente porque están inextricablemente asociadas a las escenas más sentimentales de ese mundo de fantasía que es el de las películas. Ahora bien, dentro del universo de las baladas de rock que, con perdón de figuras de innegable contribución a la música como Bing Crosby, Frank Sinatra y los pioneros del género en Latinoamérica con el bolero, son las que nos interesan, encontramos melodías empalagosas que poco emocionan (más conocidas como música de telo), los clásicos “lentos” que todos alguna vez hemos aprovechado y, finalmente, los más rockeros, las power ballads. Parece contradictorio, pero muchas de las mejores baladas de la historia del rock han surgido cuando los muchachos de las bandas “pesadas” se ponen sentimentales. Hay verdaderos especialistas en este tipo de composiciones, como Guns ‘N Roses (con November Rain a la cabeza), Scorpions (con el ultraclásico Still Loving You), Aerosmith (con la trilogía Crying-Amazing-Crazy, cuyos videos hicieron las delicias de los que a principios de los 90 éramos adolescentes debido a la dupla Alicia Silverstone-Liv Tyler) y, para no dejar afuera a las chicas, Heart (Alone, These Dreams). Hay un error muy común a la hora de ponerle a una balada el título de poderosa: tener solamente en cuenta el género de la banda que la interpreta. En la opinión de quien escribe, una power ballad no es tal solamente por ser interpretada por una banda de hard rock o metal (con todas sus variantes). Así, la archiconocidas More Than Words (Extreme), Beth (Kiss) y Patience (Guns ‘N Roses), solo por citar algunos ejemplos, no dejan de ser baladas acústicas. En una power ballad no pueden faltar las guitarras distorsionadas, los solos, un batero que le pegue con ganas a los tachos y, en los mejores casos para mi gusto, una voz principal desgarrada, sufrida, que no dé lugar a duda sobre qué habla sin importar la letra. Hacer una selección resulta cuando menos complicado pero, fieles a la tradición de la casa, acá van cinco temas más un bonus track…
Mötley Crüe - You Are All I Need Del disco Girls, Girls, Girls (1987) Aunque esta banda cuenta en su haber con la que algunos consideran la power ballad por excelencia (Home Sweet Home), elegimos esta canción que habla de cuando el amor se convierte en locura y termina en tragedia. ¿La historia detrás? Nikki Sixx la escribió en alusión a la canción “All I Need” de Jack Wagner, con quien creía que su novia lo engañaba. Originalmente no iba a ser grabada pero al resto de la banda le gustó.
Def Leppard - Love Bites Del disco Hysteria (1987) Además de ser un pedazo de tema, también tiene su historia oculta. El mito popular dice que al final se escucha algo como “Jesus of Nazareth, go to Hell”. La versión oficial dice que la frase es en realidad “Yes it does, bloody Hell” haciendo referencia a la última línea que reza “Si hay amor a tu alrededor, cuidado, el amor muerde” y que sintetiza a la perfección el mensaje de la canción.
Metallica - The Unforgiven Del disco Metallica (1991) Tan poderosa que puede no parecer una balada. Una interpretación tremenda de James Hetfield y una letra que habla de la opresión que el mundo ejerce sobre nosotros. Para algunos, trata sobre la búsqueda personal del mismo James. Ozzy Osbourne – Ozzy Osbourne - Mama I’m Coming Home Del disco No More Tears (1991) El tema surge de la colaboración entre el Príncipe de las Tinieblas y Lemmy de Motörhead. Y al contrario de lo que primero se puede suponer, no habla de su madre sino de su esposa.
Firehouse - Love Of A Lifetime Del disco Firehouse (1990) Las power ballads no siempre hablan sobre tragedias, desencantos y mentes retorcidas. Por eso, vamos a terminar la selección con una canción romántica. Ideal para decirle algo a alguien con un poco de rock…
Bonus Track Rata Blanca - Mujer Amante Del disco Magos, Espadas y Rosas (1990) Las power ballads tienen un representante argentino más que decente con este laureado tema.
Sobre Juanca: Luchador incansable por la unidad latinoamericana. Adicto irrecuperable a Alta Fidelidad y miembro de la Iglesia Robgordoniana. Iniciado musicalmente con MC Hammer, fue fanático del Freddy Mercury delantero del Napoli (chiste interno), hasta convertirse en el experto en clásicos de la música pop que es hoy en día. En sus tiempos libres es DJ amateur y docente. Pueden seguirlo en Twitter: @jpcalado